Impermeabilizar y que falle en 1 año: las 3 decisiones que lo provocan
Elegir solo por precio, preparar mal la superficie o usar el producto incorrecto puede hacerte gastar doble.
Evita la falla del impermeabilizante conociendo las 3 malas decisiones que provocan filtraciones, retrabajos y gasto doble.
Impermeabilizar debería darte tranquilidad, no preocupación. Sin embargo, muchas personas compran un producto, lo aplican antes de la temporada de lluvias y, al poco tiempo, vuelven a ver humedad, filtraciones o grietas.
Entonces aparece la duda: ¿por qué hubo una falla del impermeabilizante si ya se hizo el trabajo?
La respuesta no siempre está en el producto. Muchas veces, el problema empieza antes: en la decisión de compra, en la preparación de la superficie o en elegir una solución que no corresponde al tipo de espacio.
En el sureste de México, donde la humedad, la salinidad, el sol intenso y las lluvias aceleran el desgaste de los recubrimientos, una mala decisión puede hacer que impermeabilices dos veces… y pagues doble.
A continuación, te explicamos las 3 decisiones más comunes que provocan que un impermeabilizante falle antes de tiempo.
1. Elegir el impermeabilizante solo por precio
La primera decisión que puede provocar una falla del impermeabilizante es elegir únicamente la opción más barata.
Es normal buscar ahorrar, pero el precio no siempre indica si el producto es adecuado para la superficie, el clima o el nivel de exposición. Un impermeabilizante económico puede funcionar en ciertas condiciones, pero no necesariamente será la mejor opción para una azotea expuesta todo el día al sol, una losa con movimiento o una zona donde la humedad aparece cada temporada.
La decisión correcta no es elegir “el más barato”, sino el producto que responde mejor a tu necesidad.
Por ejemplo, IMPERHOUZZE® puede considerarse cuando se busca una solución elastomérica práctica para proteger superficies contra la humedad. IMPERPLUS -10® puede contemplarse en proyectos donde se requiere un sistema impermeabilizante para superficies expuestas.
La clave está en elegir según el tipo de superficie, el nivel de exposición y las condiciones del espacio.
La clave está en elegir según el tipo de superficie, el nivel de exposición y las condiciones del espacio.
Ahorrar en la compra puede salir caro si el producto no corresponde al uso real que tendrá la superficie. Por eso, más que comparar productos, conviene identificar qué solución Mapla responde mejor a cada necesidad.
2. No preparar bien la superficie antes de aplicar
La segunda decisión que provoca fallas es aplicar el impermeabilizante sobre una superficie que no está lista.
Muchas veces se piensa que impermeabilizar consiste solo en abrir la cubeta y aplicar el producto. Pero si la superficie tiene polvo, humedad, restos de pintura suelta, grietas sin atender o zonas debilitadas, el impermeabilizante no podrá adherirse correctamente.
Cuando la adherencia falla, el sistema pierde eficiencia. Con la lluvia y el sol, pueden aparecer desprendimientos, bolsas, fisuras o filtraciones.
Antes de aplicar cualquier impermeabilizante, la superficie debe estar limpia, firme y seca. Si existen grietas o puntos críticos, es importante repararlos previamente y utilizar productos complementarios que ayuden a mejorar la adherencia del sistema. En este proceso, ADHEPISO-TEC® puede utilizarse como sellador previo para favorecer una mejor preparación de la superficie antes de la impermeabilización.
Una preparación adecuada ayuda a maximizar el desempeño del sistema impermeabilizante, favoreciendo una mejor adherencia, uniformidad en la aplicación y una protección más duradera frente a la humedad y las condiciones climáticas.
Aplicar bien empieza antes de aplicar: empieza con elegir, limpiar, preparar y usar los productos adecuados para cada etapa.
3. Usar el mismo producto para cualquier superficie
La tercera decisión que provoca fallas es pensar que todos los impermeabilizantes sirven para todo.
No es lo mismo impermeabilizar una losa de azotea que una jardinera, un muro, una zona con presión de agua, una superficie con tráfico ocasional o un techo expuesto a calor extremo. Cada superficie tiene exigencias distintas.
Cuando se usa un producto incorrecto, el problema no siempre aparece al día siguiente. Muchas veces se nota meses después, cuando empieza la temporada de lluvias o cuando el producto ya estuvo expuesto suficiente tiempo al sol, al movimiento de la superficie o al desgaste diario.
Antes de comprar, conviene preguntarse:
- ¿La superficie es horizontal o vertical?
- ¿Recibe sol directo todo el día?
- ¿Tiene tráfico ocasional?
- ¿Está expuesta a humedad constante?
- ¿Hay presión de agua o contacto permanente con humedad?
Por ejemplo, IMPERCUARZO® es un impermeabilizante cementoso recomendado para superficies que requieren alta resistencia, buena adherencia y capacidad de soportar presión hidrostática. No responde a la misma necesidad que un elastomérico para techos o un aislante térmico.
Elegir el producto adecuado no es un detalle menor: es lo que puede evitar que el impermeabilizante falle antes de tiempo.
¿Cómo evitar una falla del impermeabilizante?
La mejor forma de evitar una falla del impermeabilizante es tomar mejores decisiones antes de comprar y aplicar.
No se trata solo de impermeabilizar “porque ya va a llover”. Se trata de elegir un producto que responda al tipo de superficie, al nivel de exposición y al resultado que esperas.
Antes de decidir, considera:
- No elegir únicamente por precio.
- Preparar correctamente la superficie.
- Usar el producto adecuado para cada necesidad.
- Revisar las condiciones de aplicación.
- Comprar en una tienda donde puedas comparar opciones reales.
En Mapla contamos con impermeabilizantes diseñados para las condiciones del sureste: humedad, salinidad, sol intenso y temporada de lluvias.
Impermeabilizar bien empieza con elegir bien
Cuando un impermeabilizante falla en menos de un año, muchas veces el problema no está en “impermeabilizar”, sino en haber tomado una mala decisión desde el inicio.
Elegir solo por precio, aplicar sin preparar la superficie o usar el mismo producto para cualquier área puede provocar retrabajos, filtraciones y más gasto del necesario.
La solución está en comprar con intención: saber qué superficie vas a proteger, qué condiciones enfrenta y qué producto Mapla se adapta mejor a esa necesidad.
